sábado, 6 de agosto de 2016

¿Qué espera Dios de un hombre?



¿Cómo describirías la forma en que debe lucir, hablar y actuar el macho de la especie humana? ¿Qué hace a un hombre diferente de una mujer, además de las características bilógicas? ¿Cuál es la enseñanza bíblica acerca de lo que vale un hombre para Dios, su papel en la familia, la iglesia, el trabajo y sus amistades? ¿Cómo debe tratar un hombre a una mujer? ¿Cómo ha falseado el pecado el ideal masculino? ¿Qué deberían hacer los hombres para ser todo lo que Dios quiere que sean en un mundo que no es el ideal? ¿Espera Dios demasiado de los hombres?
Una cosa es segura: Dios no espera de los seres de carne y hueso imiten las increíbles hazañas de Superman. Él no quiere a un Superman ni a la imagen de un “hombre ideal” que nadie puede alcanzar. Los hombres reales tienen fortalezas limitadas, tropiezan y caen, fracasan. Pero eso no quiere decir que los hombres debemos contentarnos con ser menos de lo que Dios sabe que podemos ser. Dios tiene ideales altos para los hombres, pero también sabe que necesitamos ayuda para alcanzar esos ideales. Por tanto, nos ofrece Sus recursos y nos exhorta a que aprendamos de Él, recurramos a Su fortaleza y busquemos su guía.
El patrón de Dios para el hombre se ha perdido entre la muchedumbre. ¿Cómo expresa un hombre su sexualidad? ¿Cómo ha de tratar a las mujeres? ¿Espera Dios que los hombres cambien pañales? ¿Cuánto de escuchar a las mujeres y aprender de ellas? ¿Espera Dios que un hombre deje de disfrutar de los deportes? La crisis del papel del hombre es evidente en la sociedad. La confusión acerca del comportamiento masculino adecuado ha dado una variedad de síntomas:
·        Abuso sexual desenfrenado.
·        Disolución de matrimonios y familias.
·        Machismo y Feminismo.
·        Homosexualidad.
·        Estereotipos errados y decadencia.
·        Escándalos sexuales.
·        Dilemas éticos laborales.
Con tanta confusión respecto a cómo debería actuar un hombre en el mundo, necesitamos encontrar respuestas en las que podemos confiar y sobre las cuales edificar nuestras vidas. El propósito de centrarnos en lo que podemos saber de los hombres tal como Dios quiere que sean y les puede ayudar para que lo logren. Muchas de esas ideas son meras expresiones de situaciones culturales temporales. Lo que necesitamos son principios eternos que proceden de aquel que hizo al hombre. Es la Biblia la que nos ayuda a conocer lo que Dios ha dicho y cómo quería que actuasen los hombres. En su sabiduría, Dios ha dado directrices para las preguntas acerca del propósito y el lugar del Hombre en el mundo de hoy.
La Biblia tiene principios que van más allá de las fronteras culturales. Dios espera que un hombre demuestre:
·        Distinción masculina.
·        Liderazgo de Siervo.
·        Igualdad espiritual.
·        Fortaleza de Carácter.
Todos y cada uno de los rasgos mencionados son los correctos para definir qué es ser un hombre; ninguno describe la masculinidad. Tenemos que ir más allá. Primero, para definir la masculinidad hay que combinar las distinciones genéticas con las que Dios espera. Los hombres y las mujeres difieren física, emocional, psicológica y mentalmente, así como desde el punto de vista de relaciones. Los hombres y las mujeres son diferentes por dentro y por fuera, lucen, piensa y actúan de manera diferente.
Veamos un solo ejemplo de esa diferencia y todo lo que implica: La Testosterona. Esta hormona masculina afecta la forma como se desarrolla su cuero y piensa su cerebro. Esto hace que tenga los pulmones más grandes que las mujeres, tenga 50% más de fuerza bruta, una duración de vida más corta, mayor agresividad, deseos sexuales más fuertes, menos conciencia de cómo se desarrollar una relación interpersonal; es más lógico e intuitivo.

¿Es la masculinidad importante para Dios?
Desde el principio de la existencia humana, Dios ha expresado fuertes declaraciones acerca de la femineidad y la masculinidad. Dice Génesis 1:27: “Y creó Dios a l hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. La masculinidad y la femineidad eran parte del plan de Dios; siendo los hombres diseñados para un propósito específico. Cuando Dios dijo “No es bueno que el hombre esté solo” estaba demostrando que la masculinidad de Adán estaba incompleta e indefinida sin una presencia femenina humana.

¿Qué dice nuestra cultura actual de la masculinidad?
            Algunos hombres hablan como si la masculinidad fuese una marca de superioridad. Otros reflejan el concepto distorsionado al sobrevalorar sus apetitos sexuales. La pornografía está esparciendo su veneno. En su nivel más básico, ha reducido la masculinidad a solamente poseer órganos sexuales masculinos con su correspondiente apetito sexual.          Lo que Dios espera o permite a los hombres no incluye:
·        La promiscuidad
Éxo 20:14; Lev 20:10; Prov 6:24 – 35; 1 Cor 6:15 – 20.
·        La Homosexualidad
Lev 18:22; Rom 1:26 -27.
·        La Lujuria Pornográfica
Mateo 5:27; Colo 3:5.
Estas actividades hacen a un macho menos que a un hombre ante los ojos de Dios.

¿Qué más hace hombre a un hombre?
            Es la forma que Dios ha diseñado para que los hombres vivan su distinción masculina al actuar con un liderazgo de siervo, igualdad espiritual y fortaleza de carácter.

Reflexionemos:
            ¿Qué clase de ejemplo masculino presentas a los jóvenes a fin de que lo imiten?
            ¿Cómo afecta las perversiones de las características masculinas la perspectiva que una mujer tiene de fu femineidad?
            ¿Cómo ha permitido la iglesia que la presión social relaje la distinción masculina entre sus miembros, causando confusión? Como dice el libro de los Salmos “Selah” (medita en eso)
 
El material aquí expuesto (fragmentos) fue tomado del libro ¿Qué espera Dios de un hombre? De Martin R De Haan II. Serie Discovery RBC Ministries. 1996)

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