¿Cómo describirías la forma en que
debe lucir, hablar y actuar el macho de la especie humana? ¿Qué hace a un
hombre diferente de una mujer, además de las características bilógicas? ¿Cuál
es la enseñanza bíblica acerca de lo que vale un hombre para Dios, su papel en
la familia, la iglesia, el trabajo y sus amistades? ¿Cómo debe tratar un hombre
a una mujer? ¿Cómo ha falseado el pecado el ideal masculino? ¿Qué deberían hacer
los hombres para ser todo lo que Dios quiere que sean en un mundo que no es el
ideal? ¿Espera Dios demasiado de los hombres?
Una cosa es segura: Dios no espera
de los seres de carne y hueso imiten las increíbles hazañas de Superman. Él no
quiere a un Superman ni a la imagen de un “hombre ideal” que nadie puede
alcanzar. Los hombres reales tienen fortalezas limitadas, tropiezan y caen,
fracasan. Pero eso no quiere decir que los hombres debemos contentarnos con ser
menos de lo que Dios sabe que podemos ser. Dios tiene ideales altos para los
hombres, pero también sabe que necesitamos ayuda para alcanzar esos ideales.
Por tanto, nos ofrece Sus recursos y nos exhorta a que aprendamos de Él,
recurramos a Su fortaleza y busquemos su guía.
El patrón de Dios para el hombre se
ha perdido entre la muchedumbre. ¿Cómo expresa un hombre su sexualidad? ¿Cómo
ha de tratar a las mujeres? ¿Espera Dios que los hombres cambien pañales? ¿Cuánto
de escuchar a las mujeres y aprender de ellas? ¿Espera Dios que un hombre deje
de disfrutar de los deportes? La crisis del papel del hombre es evidente en la
sociedad. La confusión acerca del comportamiento masculino adecuado ha dado una
variedad de síntomas:
·
Abuso sexual desenfrenado.
·
Disolución de matrimonios y familias.
·
Machismo y Feminismo.
·
Homosexualidad.
·
Estereotipos errados y decadencia.
·
Escándalos sexuales.
·
Dilemas éticos laborales.
Con tanta confusión respecto a cómo
debería actuar un hombre en el mundo, necesitamos encontrar respuestas en las
que podemos confiar y sobre las cuales edificar nuestras vidas. El propósito de
centrarnos en lo que podemos saber de los hombres tal como Dios quiere que sean
y les puede ayudar para que lo logren. Muchas de esas ideas son meras
expresiones de situaciones culturales temporales. Lo que necesitamos son
principios eternos que proceden de aquel que hizo al hombre. Es la Biblia la
que nos ayuda a conocer lo que Dios ha dicho y cómo quería que actuasen los
hombres. En su sabiduría, Dios ha dado directrices para las preguntas acerca
del propósito y el lugar del Hombre en el mundo de hoy.
La Biblia tiene principios que van
más allá de las fronteras culturales. Dios espera que un hombre demuestre:
·
Distinción masculina.
·
Liderazgo de Siervo.
·
Igualdad espiritual.
·
Fortaleza de Carácter.
Todos y cada uno de los rasgos
mencionados son los correctos para definir qué es ser un hombre; ninguno
describe la masculinidad. Tenemos que ir más allá. Primero, para definir la
masculinidad hay que combinar las distinciones genéticas con las que Dios
espera. Los hombres y las mujeres difieren física, emocional, psicológica y
mentalmente, así como desde el punto de vista de relaciones. Los hombres y las
mujeres son diferentes por dentro y por fuera, lucen, piensa y actúan de manera
diferente.
Veamos un solo ejemplo de esa
diferencia y todo lo que implica: La Testosterona. Esta hormona masculina
afecta la forma como se desarrolla su cuero y piensa su cerebro. Esto hace que
tenga los pulmones más grandes que las mujeres, tenga 50% más de fuerza bruta,
una duración de vida más corta, mayor agresividad, deseos sexuales más fuertes,
menos conciencia de cómo se desarrollar una relación interpersonal; es más lógico
e intuitivo.
¿Es la
masculinidad importante para Dios?
Desde el principio de la existencia
humana, Dios ha expresado fuertes declaraciones acerca de la femineidad y la
masculinidad. Dice Génesis 1:27: “Y creó Dios a l hombre a su imagen, a imagen de Dios lo
creó; varón y hembra los creó”. La masculinidad y la femineidad eran
parte del plan de Dios; siendo los hombres diseñados para un propósito específico.
Cuando Dios dijo “No es bueno que el hombre esté solo” estaba demostrando que la
masculinidad de Adán estaba incompleta e indefinida sin una presencia femenina
humana.
¿Qué dice
nuestra cultura actual de la masculinidad?
Algunos
hombres hablan como si la masculinidad fuese una marca de superioridad. Otros
reflejan el concepto distorsionado al sobrevalorar sus apetitos sexuales. La
pornografía está esparciendo su veneno. En su nivel más básico, ha reducido la
masculinidad a solamente poseer órganos sexuales masculinos con su
correspondiente apetito sexual. Lo
que Dios espera o permite a los hombres no incluye:
·
La promiscuidad
Éxo 20:14; Lev 20:10; Prov 6:24 – 35; 1 Cor 6:15 – 20.
·
La
Homosexualidad
Lev 18:22; Rom
1:26 -27.
·
La Lujuria Pornográfica
Mateo 5:27;
Colo 3:5.
Estas actividades hacen a un macho
menos que a un hombre ante los ojos de Dios.
¿Qué más
hace hombre a un hombre?
Es la forma que Dios ha
diseñado para que los hombres vivan su distinción masculina al actuar con un
liderazgo de siervo, igualdad espiritual y fortaleza de carácter.
Reflexionemos:
¿Qué clase de ejemplo
masculino presentas a los jóvenes a fin de que lo imiten?
¿Cómo
afecta las perversiones de las características masculinas la perspectiva que
una mujer tiene de fu femineidad?
¿Cómo
ha permitido la iglesia que la presión social relaje la distinción masculina
entre sus miembros, causando confusión? Como dice el libro de los Salmos “Selah”
(medita en eso)
El material aquí expuesto (fragmentos) fue tomado del libro ¿Qué
espera Dios de un hombre? De Martin R De Haan II. Serie Discovery RBC
Ministries. 1996)
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